La fuerza del grupo

Empieza el curso y con él comienzan las diferentes actividades y servicios que ofrecemos desde Goizargi con el objetivo de acompañar a todas aquellas personas que están atravesando este camino al que llamamos duelo. Uno de los servicios que retomamos en septiembre son los grupos de duelo, por ello queremos ofreceros unas pinceladas acerca de los mismos. ¿Qué es un grupo de duelo? ¿Qué supone para mí? ¿Cómo influye en mi proceso de duelo? ¿Cómo me puede ayudar en mi sufrimiento?

Estos grupos están formados por personas que están viviendo una pérdida y el dolor que esta implica. Generalmente está constituido por personas que han vivido pérdidas distintas (padre/ madre, pareja, hijo/hija…), aunque siempre habrá personas que compartan el tipo de pérdida. Se reúnen semanalmente, están dirigidos por una profesional y en ellos se comparten e intercambian vivencias y recursos que puedan servir de guía a los compañeros y compañeras para aliviar ese dolor y poder adaptarse de una manera sana a la nueva situación que les toca vivir tras la pérdida.

Participar en un grupo de duelo tiene numerosos beneficios para las personas que están viviendo una pérdida, destacando el vínculo que se crea entre las personas dolientes, un vínculo realmente significativo, fuerte y reconfortante ya que comparten uno de los sufrimientos más viscerales: el dolor por la muerte de un ser querido.

Además, en el grupo se encuentra un espacio seguro de apoyo emocional y una atmósfera de sostén en la cual tener la libertad de expresarse sin sentir un juicio por ello, algo que aporta una mejora a nivel emocional y físico.

Compartir experiencias similares a las de los compañeros y compañeras disminuye la sensación de aislamiento social y ayuda a normalizar y validar la experiencia de cada uno y una. Calma sentimientos difíciles, crea una gran cohesión grupal y un sentimiento de pertenencia, y se gana confianza en uno mismo para poder recuperar el control de la propia vida y mejorar la autoestima. Todas las personas hablamos el mismo idioma, el del dolor.

Al tener permiso de contar su vivencia sin tapujos, por “extraña” o inadecuada que sea en el contexto diario (por ejemplo: ver a la persona muerta por la calle), en el grupo se descubre que es una reacción natural y universal del proceso de duelo, y la persona se despoja así del sentimiento de “me estoy volviendo loca” que en muchas ocasiones produce esta experiencia.

En el grupo descubren que el dolor en sí y hablarlo abiertamente no “mata” y que la expresión del mismo les abre la posibilidad de recuperarse. No sienten la necesidad de fingir “estar bien”, el grupo se convierte en el único espacio con permiso para expresar cualquier sentimiento, por complejo o “incorrecto” que sea socialmente (ira, tristeza, culpa, soledad, etc.).

Tiene una función didáctica (se aprende con la ayuda de las demás personas) qué es el duelo, que requiere un tiempo y una actitud activa por parte del doliente, las tareas a las que deben enfrentarse, etc. La recuperación o cambio positivo de una persona del grupo es esperanza para el resto y satisfacción y orgullo por el avance del compañero.

El grupo sirve para compartir estrategias de afrontamiento a situaciones o problemas concretos, como las Navidades o el acompañamiento de los hijos e hijas. Entre todas las personas se ayudan en la búsqueda de la estrategia más adecuada a cada situación concreta. Se ayudan a descubrir otras maneras de vivir y afrontar la pérdida, encontrando poco a poco esperanza e ilusión en la vida.

En los grupos se forman pequeñas-grandes redes de apoyo para las personas que están viviendo un duelo por la pérdida de un ser querido. En ellos cada persona va aportando su vivencia, soltando pequeñas “luciérnagas” que iluminan el camino de las demás y ayudan a que el sufrimiento vaya disminuyendo, creando un vínculo de fortaleza grupal.

¿Qué mejor que las propias personas dolientes para transmitir qué ha significado el grupo para ellas y para su proceso de duelo? Os invitamos a ver el último vídeo que hemos publicado, en el que podéis acercaros más a fondo a la experiencia que se vive en un grupo de duelo.

Taller «Pequeños pasos, grandes huellas» 2020-2021

En septiembre iniciamos el taller “Pequeños Pasos, Grandes huellas”, un taller lúdico-terapéutico dirigido a niños y niñas de entre cuatro y diez años que están viviendo un proceso de duelo y a sus familias.

A través de este espacio, pretendemos dar lugar al dolor de la pérdida promoviendo la vivencia sana del duelo del niño y normalizar la situación vital del menor y la familia. Es por ello que, en el taller, el protagonista no solo son los niños y niñas, si no su sistema familiar y, sobre todo, sus adultos de referencia.

Dirigido por una psicóloga de la entidad junto con un equipo previamente formado y cohesionado de personas voluntarias de la asociación, tiene lugar en nuestro local. Con una frecuencia quincenal, cada sesión dura 90 minutos y es abierto. Es decir, que existe la posibilidad de incorporarse cada mes, aunque el taller ya se haya iniciado con anterioridad, pues tiene un carácter continuo.

El grupo está pensado para un máximo de diez niños, pero este año, si el número es alto, lo dividiremos para guardar las medidas de distanciamiento e higiene necesarias.

Si queréis más información, no dudéis en llamarnos al 660 034 101 o escribirnos un correo a asociacion@goizargi.org.

Si pudiera… cambiar la realidad

En el acompañamiento que como profesionales realizamos a las personas día a día en sus pérdidas y en su dolor, a veces nos encontramos con algunas personas que tienen la capacidad de expresar sus emociones y su sentir no solo a nivel verbal, sino que utilizan otros lenguajes más personales que les permiten crear “pequeñas obras” literarias u otras artes. Son su manera de lograr una expresión más íntima y personal de lo que sienten, de lo que les sucede por dentro ante la muerte, la enfermedad o la ausencia de personas significativas de sus vidas.

Crean pequeñas joyas, casi siempre cargadas de belleza que traspasan la practicidad cotidiana, y dejan atrás el vocabulario habitual para alcanzar una mayor conexión y una forma única de expresión y comprensión de su dolido mundo emocional. Sin duda son de gran ayuda para sus autores, ya que les permiten bucear dentro de sí mismos en una búsqueda profunda de emociones y sentimientos que siempre están cargados de un contenido importante que merece ser atendido y escuchado.

A menudo encontramos expresiones sentidas, íntimas y muy personales que reflejan con fuerza el momento en el que se encuentran sus procesos de duelo, y que sin duda son fuente de conocimiento de cómo es su duelo.

Hoy queremos compartir con vosotras y vosotros una poesía que ha escrito una persona que está viviendo el duelo por pérdida de su pareja en Goizargi. La escritura es para él una herramienta de expresión, vincula las palabras, las ordena hasta dar con una forma única de decirnos cómo está, qué siente, que desearía. Contiene su realidad, su dolor, sus anhelos… Nos dice tantas cosas…

En su dolor y su generosidad, permite que podamos acercarnos a su vida regalándonos este poema que él ha tejido con sus lágrimas y que sin duda vais a saber leer, sentir y comprender en un plano único, personal y cercano, ya que el dolor tiene la virtud de acercarnos y unirnos.

 

Si pudiera… cambiar la realidad

Si pudiera
hacer un nido con mis manos
donde pueda habitar una paloma,

Si pudiera
con un beso hacer sanar la herida
de un triste corazón abandonado,

Si yo pudiera
lograr que las estrellas devolvieran
su luz al firmamento,

Si pudiera
hacer con la mañana una sonrisa
que cubriera de escarcha el horizonte,

Si pudiera
acariciar a un niño sin herirlo,
contar cuentos de miedos a la luna,
perderme entre la niebla y ser de musgo,
hundirme en las entrañas de la tierra
y allí poder echar raíces como un árbol,

Si pudiera
hacer que este dolor se desvanezca
y esconder en la luz el universo,

Si pudiera
hablar con Dios solo un momento
y Él me respondiera, entonces,
le diría…

(J. L. A.)

 

No queremos estropear con alguna reflexión torpe este poema, solo esperamos que podáis disfrutar la belleza, la sensibilidad, el amor y el afecto con el que ha sido creado y saber y sentir que es “fruto” del dolor de la pérdida.

Los sueños, fuente de información valiosísima acerca de lo que nos sucede y de nuestro momento personal

Los sueños son una fuente de información valiosísima acerca de lo que nos sucede y de nuestro momento personal, de lo que vivimos, sentimos, de lo que hacemos y de lo que reprimimos… En definitiva, nos muestran aspectos de nosotros mismos y nuestro mundo emocional que nos pueden ayudar a explorar, descubrir, reparar, integrar y elaborar muchas emociones, dolores, heridas, cicatrices y “cosicas de vida”. ¡Y que poco se habla de esto!

Para nosotras, los sueños son muy útiles. Son como brújulas que nos van guiando y dando información acerca de la persona, del momento del proceso en el que se encuentra, de sus necesidades y deseos.

Los sueños nos dan la capacidad de elaborar y redefinir lo que nos pasa. Son una oportunidad para sanarnos si aprendemos a utilizarlos, claro.

Hace tiempo, M (doliente), con raíz y corazón mexicano, nos dijo que los “muertos regresan a nosotros a través de los sueños” y que para ella era una oportunidad de reparar su duelo.

Cuando su hijo murió, pudimos trabajar su rabia a través de los sueños y fue un trabajo muy bonito y reparador.

¡Os podríamos contar muchas historias!

Hay sueños tan reales… Hay sueños que nos persiguen y se repiten durante años, incluso durante toda la vida. Hay sueños que nos alegran el día, hay sueños reconciliadores, hay sueños que nos ayudan… Tantos…

Nos gustaría saber si vosotras y vosotros habéis tenido sueños con personas que han muerto, que ya no están, y si os animáis a compartirlos con nosotras, también podéis compartir dudas o reflexiones acerca de este tema.

¡Nos leemos!

Seguir viviendo

Dicen, cuentan…
que existe una nueva vida.
Que después de esto incluso existe ilusión.
Y hasta cuentan que tras un duelo,
una aprende, crece, renace…
bla, bla, bla.

Yo dudo que esto sea así. Es verdad que no dudo todo el tiempo, porque a veces me invade la esperanza. Pero igual que viene se va, y vuelvo a no creer, a no confiar… Se me olvida que soy capaz, creo que no salgo de esta, me olvido de que otras veces también estuve mal y pude recuperarme. Y además, ¡qué más da que en esos momentos me recuperara! Esta vez es más fuerte, esta vez es peor, es horroroso, es la mayor putada de la vida. Todo se ha roto, nada será igual, muero de dolor… incluso anhelo desaparecer. No voy a quitarme la vida, tranquilos, pero no me importaría morir.

Y dicen que cuando todo esto pasa, ves luz, disfrutas…
y que existe esa opción, la de ilusionarte.
Pero dudo, no puedo verlo… no hay vida ni luz
y me parece imposible que algún día vaya a haberla.
Aunque quiero creerlo, no puedo sentirlo.

Me descubro riéndome, ¡Uy! ¿Y esto? Pero si tú has muerto. ¿Cómo puedo hacerlo? Creo que no debería. O sí, ¿por qué no? Al fin y al cabo yo estoy viva.

Es verdad que poco a poco, me cuesta saber cómo, las cosas han cambiado. Dejo de dudar tanto y experimento la vida. Es raro. Nada es como antes, todo es diferente y te echo de menos. Y me duele que no estés. Pero, de repente, parece que “Sigo Viviendo”:

Voy con pies de plomo, porque sé que vendrá un nuevo PATAPUM donde todo se desmorona. Me da miedo caer, pero ha de ser así, y, efectivamente, el bajonazo también llega… ¡y es horrible! ¡Joder! ¿Por qué no estás?

Dicen que después de la tormenta llega la calma, y así es. Puedo recomponerme y vaya que si lo hago. Me cuesta menos que antes y además me siento capaz de seguir adelante. Lo estoy haciendo bien, me siento valiente y tengo ganas. Por mí… y también por ti.

Quiero acercarme cada vez más a esa opción de VIVIR sin tener que sobrevivir.

Voy haciendo esbozos de una nueva vida, bocetos que, ¿para qué negarlo?, son un desastre, una y otra vez. Bocetos del revés, cosas sin sentido y, sobre todo, sin color. Me desespero…

Hasta que algo coge forma. Poco a poco, muy poco a poco… con detalles, aparecen destellos de luz. Muy dentro de mí empiezo a entender eso que cuentan, que yo ya tenía más que olvidado, de que la ilusión existe después de esto. Y aunque la siento fugaz, parece que está.

Y parece que en mí también está el color, igual que los grises, y que todo va formando uno, que todo puede formar parte de un mismo lienzo. Al fin y al cabo todo soy yo y parte de mi historia.

Desde ahí veo que he enterrado el hacha de guerra, que respiro, y hasta puedo sonreírme tranquila. Te sigo echando de menos, sin ansiar desaparecer, desde la nostalgia, esa triste y dulce, que te trae aquí conmigo y trae contigo cada uno de esos momentos que vivimos… TE QUIERO.

¿Cómo está siendo la vuelta al local tras 62 días de confinamiento?

Muchas personas nos estáis preguntando cómo está siendo la vuelta en Goizargi, cómo estamos viviendo estos cambios y cómo está siendo para nosotras el regreso al local tras 62 días de confinamiento.

Podríamos extendernos hasta el infinito, pero preferimos contároslo a través de los “darnos cuenta” que en estas dos semanas hemos ido teniendo:

 

🦋 ¡No nos encaja el concepto de “nueva normalidad”!

Definir así la realidad que vivimos es un poco-bastante mentirijilla.

¿A caso lo normal puede ser nuevo? Pues no.

Lo primero que hemos tenido que hacer es ACEPTAR que todo ha cambiado. Y ya sabemos que la tarea de aceptar requiere ajustes varios.

El entrar al local con la mascarilla, embadurnarnos las manos con gel antiséptico cada dos por tres, mantener la distancia de seguridad con las personas, los “no abrazos”, las nuevas horas de las citas cuasi-perfectamente establecidas, en modo “tetris”, para que haya los menos contactos posibles, el nuevo y ridículo saludo con los codos (tono de humor), la limpieza de los espacios y mobiliario tras cada encuentro…

La salud y la seguridad por delante, por supuesto.

Pero no podemos negar que todo esto es “extraño” y que, como todo cambio, necesitamos adaptarnos a ello. ¡Y en ese proceso nos hemos enfadado hasta con las mascarillas! Y también nos hemos reído mucho, consiguiendo darle la vuelta a esta “anormalidad”.

 

🦋 El tiempo.

Nos hemos dado cuenta (aunque ya lo intuíamos) que el tiempo es muy relativo.

Una hora puede durar años o puede durar segundos.

¿Recordáis que lento era el tiempo durante el confinamiento? ¡Ahora que hemos vuelto a la “anormalidad” tenemos la sensación de que todo espacio- tiempo se queda corto!

¿Tendrá algo que ver la felicidad en todo esto? ;)

 

🦋 La distancia de seguridad.

Nos hemos dado cuenta que a veces la distancia de seguridad es “peligrosa” porque nos desconecta y nos aleja de nosotras mismas, congelando las emociones y el cuerpo y que, otras veces, puede ser como un impulso de aire calentito que nos acerca hasta el infinito.

 

🦋 Buenas ideas.

Las mascarillas nos han dado una buenísima idea.

Al igual que hay situaciones, lugares, canciones, personas que nos curan, también las hay que nos enferman. Y una buena herramienta, quizás, sea construir mascarillas para el corazón. Para no contagiarnos, para no intoxicarnos. ¿Qué os parece?

 

🦋 Nos hemos dado cuenta de una manera especial de que…

Teníamos muchas ganas de veros y sentiros. Que sois importantes para nosotras y que todos y todas somos una parte importante de esta GRAN Familia, Goizargi.

 

🦋 Las nuevas tecnologías.

Hemos descubierto que son nuestras amigas, nuestras aliadas y que nos han ayudado mucho a conectarnos. Hemos aprendido a utilizarlas y han venido para quedarse en nuestro día a día.

Nos hemos dado cuenta todavía más de que el contacto humano es insustituible y que no tiene precio. ¡Además en Goizargi somos muy de abrazos!

Los espacios terapéuticos tienen sentido SIEMPRE que haya necesidad y que importante es trabajar para que todo el mundo pueda optar a ello. Seguiremos en ello.

 

🦋 El afecto como medicina para el alma.

 

🦋 La importancia de no olvidarnos de cuidarnos para poder cuidar.

 

En fin, que toda esta “anormalidad” por incómoda y difícil que sea, nos está regalando cantidad de cosas. Nos está ayudando a recordar y revalorizar aprendizajes que ya sabíamos y también para dar lugar a otros nuevos.

GRACIAS POR FORMAR PARTE DE TODOS ESTOS APRENDIZAJES.

#dandoluzaldolor, campaña de sensibilización social para dar lugar a nuestro dolor

Queremos impulsar la campaña de sensibilización social #dandoluzaldolor con el objetivo de darle lugar al dolor que sentimos.

Creemos que como sociedad nos sigue costando atender la emoción y seguimos siendo grandes evitadores del dolor. Por ello queremos visibilizar el dolor que sentimos y la necesidad que tenemos de darle un espacio, de darle luz para que pueda ser visto y así sanado.

Nos gustaría contar con vosotros  y que nos ayudéis a poder hacer esto visible a través de dos sencillos pasos:

  1. A partir del martes, 28 de abril, te invitamos a que cuelgues en tus redes sociales una foto en la que aparezcas con un folio en el que escribas una frase del estilo: “Yo elijo mirar mi dolor”, “Mi dolor es importante”, “No niegues mi dolor”… junto con el hashtag #dandoluzaldolor y la fecha 8 de mayo a las 22 horas, y nos etiquetes (tenemos perfiles en Facebook y Twitter). Si no dispones de redes sociales o no sabes cómo hacerlo, puedes enviarnos la imagen a comunicación@goizargi.org o al 660 034 101 y nosotras nos haremos cargo de publicarla.
  2. El viernes, 8 de mayo, a las 22:00 h, saldremos a los balcones y encenderemos una luz para visibilizar nuestro apoyo a este sentir. Ojalá entre todos y todas podamos entender la importancia de esta acción. Quien se duele necesita ser mirado, atendido, acompañado y entre todos y todas podemos conseguir que el permiso y el espacio al dolor sea tan importante como el aplauso y la actitud.

Ayúdanos con tu foto y compartiendo la campaña entre tus familiares y amigos. Entre todas y todos podemos #dandoluzaldolor

Dando luz al dolor

El proceso de duelo es el proceso de dolor que se inicia tras la experiencia de pérdida. Perder a alguien que tiene un valor significativo en nuestra vida, aun siendo una experiencia normal y natural, genera diferentes grados de dolor.

Para enfrentar situaciones de dolor los seres humanos tenemos algunos mecanismos, generalmente inconscientes, que permiten regular emociones, sentimientos y pensamientos que se generan en situaciones de alto impacto emocional.

La negación es un mecanismo que produce una sensación de irrealidad y de incredulidad ante lo acontecido. Se expresa con manifestaciones tipo “no puede ser”, “no me lo puedo creer”, “no es posible”. Es una especie de anestesia emocional que permite suavizar el dolor y dar un poco de tiempo para procesar su significado.

El momento de negación o fase de negación tiene que ver con silenciar, no hablar, adoptar un rol de fortaleza y obviar la realidad de lo que está pasando.

En la situación actual de alarma por coronavirus se están produciendo muchas muertes y experiencias de dolor que se presentan en forma de cifras y números asépticos sin ningún contenido de emoción. Paradójicamente, la muerte está más que nunca en el centro de nuestras vidas y la contamos por miles, pero no tiene todavía espacio a excepción de pequeños gestos individuales.

Cada día, a las ocho de la tarde, nos reunimos para agradecer la labor de los profesionales que cuidan de nuestra salud. A este acto se han ido añadiendo otros lúdicos y festivos, en algunos casos ruidosos, que nos conectan con la vida y con emociones de alegría, disfrute y celebración que, sin duda, son positivos y nacen de la necesidad del ser humano de mirar al futuro en medio de la desesperanza y de sentirnos vivos.

Sorprende que al amparo de esta manifestación no surjan actos colectivos de recuerdo y acompañamiento al dolor y una mirada social hacia las muertes que se están produciendo. En Goizargi nos preguntamos si tiene que ver con el miedo al dolor.

Y también en nuestra mirada a las personas que están viviendo un duelo en primera persona nos preguntamos qué y cómo se sienten, qué esperan, si les estamos acompañando como necesitan, si se sienten incluidos, nos sienten cerca, es suficiente lo que compartimos…

No es nuevo que nuestra sociedad vive de espaldas a la muerte, la muerte es un  tabú y morir un error del sistema que da miedo. Negamos la certeza de la muerte como si eso nos protegiera de ella. Y ahora, aún cuando es masiva y cercana, seguimos negándola, hemos adoptado la inmensa mayoría una actitud de negación colectiva como manera o modo de evitar la realidad. Estamos distrayendo el dolor con festejos de vida y olvidamos que la muerte no deja de estar. Le negamos su lugar.

No sabemos cuanto tiempo más estaremos en negación, queremos confiar en la capacidad y recursos que los seres humanos tenemos para afrontar las dificultades de la vida.

Puede ayudarnos conocer que permanecer excesivo tiempo en negación nos puede impedir hacer un relato sano y realista de la experiencia vivida, y puede dificultar su elaboración e integración. Es decir, puede tener consecuencias en la salud emocional y psicológica.

En resumen, la incapacidad para mirar a la muerte, para darle espacio y para aceptar el dolor que lleva asociado nos hace más vulnerables. La evitación y no aceptación del dolor, el aplazamiento de su expresión, el temor a la muerte no facilita las tareas del duelo y puede complicar la evolución individual y colectiva de esta situación, que sin duda va a dejar huella.

Ojalá la huella colectiva que dejemos pueda ser pintada con el color de todas las emociones sentidas y vividas, sin que evitemos ninguna. Todas son nuestras y, por lo tanto, merecedoras de ser expresadas y tratadas con afecto dándoles el espacio que merecen.

PORQUE MI DOLOR ES IMPORTANTE

Porque mi dolor es importante.

Demasiadas cosas son las que han cambiado en nuestra vida en este último mes. También en la forma de vivir y acompañar la muerte y el duelo.

Queremos seguir visibilizando y dando lugar a esos cambios, a las pérdidas, a la ausencia y al dolor que las acompañan.

“Porque creo que mirar la herida es cuidarla.
Porque quiero seguir poniendo nombre, forma y color a lo que a veces resulta difícil de describir.
Por el dolor que sana.
Por las personas que ya no están.
Por nosotros, que nos toca caminar.
Porque hablar y recordar cura, aunque duela.
Porque nada de lo humano nos es ajeno”.

Para no olvidarnos de todo esto y darle el lugar que merece, desde Goizargi hemos decidido cambiar nuestra foto de perfil e impulsar un movimiento de sensibilización y visibilización del dolor por la muerte, la pérdida y la ausencia.

#Dandoluzaldolor

Los rituales nos sirven para honrar, expresar el dolor, acompañarnos, integrar la realidad… Ahora es necesario reinventarnos

Sin duda, el coronavirus lo está cambiando todo, incluso los rituales para acompañar a los enfermos y despedirnos de quien muere. Esto ha llegado sin previo aviso, sin tiempo para pensar… sin preparación.

Desde Goizargi sabemos que todas y todos, sin excepción, nos enfrentamos a la realidad de que alguien querido muera, o incluso nosotros mismos muramos, y esto genera desasosiego, impotencia… sensaciones normales ante una situación llena de interrogantes.

Y aun así, seguimos contando con alternativas, con fórmulas que aunque no son lo que esperábamos, emergen de la creatividad de nuestro sentir y pueden ayudarnos a hacer una despedida.

Los rituales nos sirven para honrar, expresar el dolor, acompañarnos, dar simbolismo a lo ocurrido, ayudarnos a integrar la realidad… La despedida al lado de la persona enferma, el velatorio, el funeral… En muchos casos ahora no es viable. Por eso es necesario reinventarnos:

🦋 Ante la posible muerte toma conciencia, tienes capacidad para sujetarlo, busca apoyos e inicia la forma que tú quieras para despedirte.

🦋 Busquemos un enlace, alguien que pueda acudir, algún profesional que se encuentre cerca del enfermo, para transmitirle lo que queremos hacerle llegar.

🦋 Atiende a tu forma, a tus necesidades, vas a experimentar una montaña emocional, y solo tú sabes cómo te sientes y qué necesitas para transmitirlo a tu entorno. Solo tú sabes que es lo que más te ayuda, si te sirve escribir, dibujar, ver fotos…

🦋 Recuerda que el duelo es familiar y como tal es importante que atiendas las necesidades de los demás. Planifica conjuntamente como hacer la despedida hoy y cómo la haremos cuando el aislamiento acabe.

🦋 Cuidaros entre todos. Recuerda que necesitamos acompañamiento, aunque nuestra tendencia sea a aislarnos, y hay que respetarlo. Si queremos acompañar bien, está bien insistir, ofrecer ayudas concretas… No uses frases hechas ni niegues la emoción (sé fuerte, no llores, es ley de vida…). Muchas veces con escuchar y estar es suficiente.

🦋 Recuerda que el dolor se manifiesta en todos los ámbitos: emocional (rabia, dudas, importancia, culpa…), cognitivo (pensamiento acelerado, bloqueo, confusión…), físico (puede dolernos el cuerpo, la cabeza; nuestro sueño, nuestra forma de comer puede verse afectado…), social (con tendencia al aislamiento o a la necesidad de contacto…) y espiritual.

🦋 El duelo, el dolor, se vive desde la conexión con el mismo, y con todo el torbellino emocional que supone, y la desconexión a ratitos. No te olvides de entrar y tampoco de salir, de distraerte, de darte treguas… y descansar.

🦋 No nos olvidemos de los niños o adolescentes, ellos también forman parte del proceso, y merecen ser informados, recibir respuestas hasta donde podamos darles.

🦋 Cuenta con profesionales si lo necesitas, ¡estamos disponibles para cuidarte y acompañarte!