Lecturas de verano para adultos y niños y niñas

Entendemos el verano como una momento de desconexión y ruptura con la rutina, y asociado al placer, pero cuando se está sumergido en un proceso de duelo a veces la sensación es totalmente distinta. La rutina nos da sensación de control y el cambio de horarios, de actividades y de lugar, en muchas ocasiones, tambalea los cimientos de esa estabilidad. Nos vuelve a colocar ante situaciones nuevas que despierta otra vez el dolor y la sensación más intensa de vacío y su ausencia.

Para estos momentos queremos recomendar algunos libros con el fin de poder encontrar en ellos empatía y consuelo en la lectura de estas vivencias, vivencias que se asemejan tanto a lo que nos pasa y que nos hacen tener sensación de hogar y de sentirnos en compañía.

Hoy os traemos cuatro libros para adultos, y también algunos cuentos infantiles, ya que tienen tantas capas que podemos sentirnos identificados y vernos reflejados desde la experiencia de cualquier edad. Además, el especial dibujo y cuidado del diseño en cada uno de ellos, el detalle de cada página, puede sumergirnos en un mar de evocaciones.

Una pena en observación (C.S. Lewis)

Un libro muy agradable de leer, donde te permites conectar con el autor de una forma muy íntima, aunque con una marcada espiritualidad, conecta perfectamente con el día a día de la sensación de vacío que genera el duelo. La sensación de ausencia y el manejo de la misma, la expresión personal y su confrontación con Dios y con la naturaleza humana y la incapacidad o limitación de la compresión racional ante la muerte y los distintos acontecimientos que desencadena un proceso de duelo.

Te me moriste (José Luis Peixoto)

Esta obra de apenas cincuenta páginas fue escrita al poco tiempo de morir el padre del autor. El texto nos sitúa principalmente en el momento exacto de la muerte del padre, justo cuando se produce el epicentro del dolor y combina tres elementos que lo hace sublime: el uso de la segunda persona (Peixoto se dirige constantemente a su padre, como si escribiese una carta de despedida); las reiteraciones (de léxico, de estructuras, de ideas) que imprimen un ritmo de lamento constante; y el enorme lirismo (metáforas, adjetivación) que hacen de este librito un llanto incontenible y hermoso.

El año del pensamiento mágico (Joan Didion)

Es un libro que a pesar de ser bastante breve está lleno de matices y resulta bastante intenso. Narra la experiencia personal de la muerte repentina de su marido. En momentos resulta denso. Mantiene una distancia emocional de manera descriptiva muy interesante y aporta un punto de vista muy especial para entender los movimientos internos que genera el proceso de duelo.

Cicatrices del corazón (Rosa Mª Martínez)

 
En este libro sucede algo fundamental dentro de un proceso de duelo. Cuando alguien muere, cuando deja de tener presencia en nuestra vida, se crea un proceso de adaptación. Supone revisar aquello que llevo en la mochila, todo aquello que era importante para mí, y reevaluarlo. Esto hace temblar los valores, creencias, relaciones, prioridades y todo aquello donde se sujeta una vida, para volver a crear algo nuevo, para adaptarnos.

Este libro puede acompañar a transitar el camino del proceso de duelo profundizando en dudas, inseguridades y normalizando muchas de las vivencias que a lo largo de este camino se siente cuando se transita.



¿Qué viene después del mil? (Anette Bley)

«¿Qué viene después del mil?», le pregunta la pequeña Lisa a su amigo Otto, con quien está aprendiendo a contar las estrellas. Lisa ya sabe contar hasta dieciséis, pero en el cielo hay muchas más estrellas, por lo menos mil, le ha dicho el viejo Otto. Con él pasa ratos muy divertidos, pero un día Otto se pone enfermo y muere al cabo de un tiempo. A Lisa le cuesta acostumbrarse a su ausencia. Es la mujer de Otto la que le hace comprender que, aunque no podamos ver a una persona, esta puede seguir presente dentro de nosotros. Un poético cuento ilustrado sobre una entrañable relación de amistad que puede servir de consuelo para todas aquellas personas que hayan perdido a un ser querido.

Te doy mi poder (Paula Rodríguez Manjón)

Este cuento es una tierna historia que narra la relación entre Gusi y Joaquín, y de cómo el amor entre ambos puede ayudarles a sobrellevar mejor una situación difícil que pasa un niño en un hospital durante su tratamiento tras detectarle un cáncer.

En todas partes y en cualquier lugar (Pim Van Hest)

Precioso cuento, con unas imágenes bellísimas donde nos trasportan a disfrutar de las cosas más sencillas y a sentir aquella vinculación con la persona fallecida. Es un homenaje a los detalles y a aquello que ha dejado en nosotros el paso de esa persona por nuestra vida.

No es fácil, pequeña ardilla (Ramón, E. y Osuna, R.)

Es un cuento muy delicado que trata con mucho respeto el dolor. De forma muy explicita pone sobre la mesa el abanico de emociones que vivimos en un proceso de duelo. No es una lectura ligera, pero da consuelo y respuestas a los niños y niñas que están pasando un proceso de duelo. Incluso, como en muchos cuentos, da la paz necesaria para sentir que lo que vivo no es malo ni soy el único que lo vivo. Ayuda a identificarse perfectamente con el personaje y a normalizar muchos de los pensamientos que nos invaden en un proceso de duelo.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.